Pensemos en una taza de café. ¿Sabías que, para elaborarla, tan solo se aprovecha un 0,2% del producto? El cubo de la basura es el triste destino del 99,8% restante. Durante su descomposición en los vertederos, los posos del café generan millones de toneladas de gas metano. Una muy mala noticia para la capa de ozono. Pero si bien son altamente contaminantes, también son una fuente rica en nutrientes y, por tanto, susceptible de continuar en el ciclo como alimento para otros seres vivos que, a su vez, lo convierten en materia orgánica.

Pues bien, ahora pensemos en los principales descomponedores de materia orgánica: los hongos. «Los posos de café son ricos en antioxidantes y otras sustancias útiles que las setas pueden aprovechar para su crecimiento, al degradar la cafeína presente en ellos y eliminar gran parte de la toxicidad de este residuo», cuentan desde Iberfunghi. Desde el pueblo aragonés de Morés, esta empresa dedicada a la gestión del café y de sus residuos está emprendiendo su pequeña gran revolución: «Todavía hoy en nuestro país la legislación los considera como un desecho orgánico común, por lo que acaban su ciclo de uso en los vertederos generales, emitiendo al degradarse gases de efecto invernadero y contaminando al filtrarse nuestras aguas. Para evitar ese final surge nuestro proyecto, ya que reutilizamos los posos del café, que recogemos de bares y cafeterías de la zona, para fabricar un sustrato apto para el cultivo de setas. Gracias al metabolismo de los hongos, eliminamos del medio ambiente el agente contaminante, que antes acababa en nuestra tierra, y recibimos a cambio dos productos, un alimento rico en proteínas que añadir a nuestra dieta y un excelente abono para plantas», explican sus fundadores.

planta crecimiento verde tierra
La física, la química y la biología transforman los desechos que se generan en una oportunidad de empleo e innovación. La clave -afirman estos emprendedores- pasa por buscar soluciones inspiradas en el funcionamiento natural de los ecosistemas. Con esa premisa idearon su proyecto, y no fueron mal encaminados: junto a ellos, hay más de 3.000 personas a lo largo y ancho del planeta que han convertido la gestión de los posos del café en un negocio. Algunas estimaciones indican que, en 10 o 20 años, habrá más de un millón de empresas cultivando hongos a partir de este tipo de desechos.

«Están emergiendo iniciativas impensables hace un tiempo. Mientras la industria clásica tradicional intenta sobrevivir, la economía circular está produciendo cambios irreversibles».

La irrupción de este nuevo modelo responde a la necesidad de poner punto final al modelo de crecimiento depredador dominante desde la Revolución Industrial, basado en el esquema lineal de producir, comprar, usar y tirar. Y su ecuación es simple: copiar los procesos de la naturaleza y trasladarlos a la economía.

«La economía es como la naturaleza. En la cadena trófica, cada eslabón de la comunidad biológica se alimenta del precedente y es alimento del siguiente. No existe el concepto de basura. Todo desecho es recurso. Un círculo virtuoso en el cual la vida propicia condiciones para crear más vida», explica Rafael Aparicio, ingeniero industrial y CEO de Biomival. Esta empresa comercializa unas turbinas cuyo diseño imita el pico del flamenco rojo (Phoenicopterus ruber) para obtener energía de las olas del mar. «Hay cientos de ejemplos como este», asegura este experto.
mano abierta sol mar
Edificios inspirados en la piel bicolor de las cebras para regular la temperatura sin necesidad de aires acondicionados, velcros libres de componentes químicos basados en los mecanismos de adhesión de las lagartijas, captadores de agua de la niebla que replican el caparazón de los escarabajos del desierto, electrodomésticos cuyos mecanismos imitan al de las colmenas de abejas para minimizar el uso de energía o paneles solares que reproducen el proceso de fotosíntesis de las hojas. «Debemos tener en cuenta las dinámicas de la naturaleza a la hora de planificar nuestras ciudades enteras», reflexiona Aparicio.

De aplicarse, la transición de un modelo económico lineal a uno circular podría generar 160.000 nuevos puestos de trabajo en España hasta 2020, de acuerdo con los datos de la Comisión Europea (CE), que calcula que en todo el mundo se podrían crear hasta tres millones de empleos durante el mismo periodo. «El ser humano tiene una alta resistencia al cambio. La economía circular debe ser una estrategia de Estado. Como país, solo tenemos una opción: subirnos al carro», concluye Aparicio.

Ethic es un medio de comunicación puesto en marcha por un grupo de periodistas en marzo de 2011 con el objetivo de abordar los retos sociales y medioambientales de la Agenda 21 a través de una apuesta por el rigor y la calidad informativa. En su Consejo Editorial participan personalidades como Fernando Savater, José Antonio Marina, Adela Cortina, Emilio Ontiveros, Jordi Sevilla o Juantxo López de Uralde. En estos seis años, Ethic se ha convertido en un medio de referencia en España y Latinoamérica, y ha recibido numerosas distinciones, entre ellas, el Premio Nacional de Periodismo y Desarrollo Sostenible.