
Nuestro nombre expresa una manera distinta de pensar y de actuar. Ser "naturalista" implica respetar una filosofía rica y profunda que confía en la vida y atribuye todas las cosas a la naturaleza como principio primero. Nuestro símbolo, la rana, simboliza la tierra fecundada por el agua y encarna el placer mundano, sencillo. La rana representa la lucha permanente contra el estancamiento y refleja el carácter inconformista.
Siguiendo un camino
El Naturalista inicia su andadura observando todo lo que le rodea. Recorre y contempla el mundo, se impregna de sus texturas, sus colores, sus líneas... y, tras mil viajes reales e imaginarios, descubre que una sola idea nos une a todos. Blancos, rojos, negros o amarillos... caminamos en busca de la felicidad.
Así de simple. Y así de complicado. Las leyes del mercado nos conducen a un modelo basado en la inmediatez el que es muy difícil desligarse. El Naturalista desea demostrar al mundo, que es posible avanzar en otra dirección, seguir por un camino diferente.
Vivir y disfrutarlo.
El movimiento es nuestra razón de ser y existir. Por eso creamos calzado cómodo y bonito, capaz de ayudarnos a emprender el viaje alucinante de vivir.
Calzado para personas que cuando caminan, avanzan. Diseñado por personas que cuando sueñan, construyen. Conscientes de nuestra responsabilidad con nuestro mundo, nos abrimos camino allanando el terreno a comunidades deseosas de aprender y con mucho que enseñarnos. En un acto de mutuo aprendizaje, promovemos un desarrollo industrial racional y les ayudamos a crecer no sólo como colectivo, sino también como individuos. El progreso, si es sinónimo de devastación, no tiene sentido para nosotros. La vida inspira a la vida, y en El Naturalista desarrollamos calzado para caminar por ella.