La piel, para que adquiera la flexibilidad necesaria que nos permite fabricar nuestros zapatos, necesita ser tratada. En El Naturalista, tras comprobar que los procesos vegetales actuales consumen mucha agua y ponen en riesgo la soberanía alimentaria de los países del Sur, hemos apostado por la introducción, siempre que es posible, de curticiones semivegetales y cuando no la utilización de aleaciones muy bajas de Cromo3, respetando siempre las normativas de la Unión Europea. Y aunque la palabra cromo suene pesada, lo cierto es que el Cromo3 es tan inocuo para la salud, que podría incluso ingerirse. Mientras tanto, seguimos apostando por la innovación y la investigación. La experiencia nos ha enseñado que en esa búsqueda iremos encontrando nuevas formas de producción respetuosas con la naturaleza que se sumen a las que ya utilizamos actualmente.