Fabricar uno de nuestros zapatos es una danza compleja en la que participan numerosas Personas. Cada zapato es un puzzle de muchas piezas que son cortadas, cosidas y ensambladas entre sí con la mayor precisión. Y en un mundo en el que todo nos invita a correr, nosotros apostamos por los procesos manuales y los buenos acabados.
Elegimos materias primas de alta calidad y promovemos procesos de fabricación que combinan la minuciosidad artesana con la innovación.
Cuidamos el medioambiente y también a las personas. Por eso, tratamos de utilizar en la mayor medida colas de base agua. Porque sabemos que respirar nos permite estar en contacto permanente con la Vida. Y en nuestras fábricas, se puede respirar. Unas fábricas en las que conviven los procesos de cosido a mano con la tecnología telemática de control de la producción más innovadora.
Como garantía de la calidad de nuestros productos, fabricamos en dos lugares de arraigada tradición zapatera: La Rioja-España y Tánger-Marruecos. Dos lugares distantes geográficamente pero unidos por un destino común: la marroquinería. Construimos nuestros zapatos juntos y en el proceso, fortalecemos nuestros lazos interculturales y creamos desde el respeto espacios para el aprendizaje mutuo. Y al hacerlo, apostamos por la diversidad y el desarrollo económico local de los países del Sur.